La leyenda cuenta que todo empezó con un accidente. En 1981, el ingeniero de CASIO, Kikuo Ibe, dejó caer un reloj que le había regalado su padre, rompiéndolo en mil pedazos. De ese momento de tristeza nació el «Equipo Tough», con un objetivo audaz: crear un reloj que sobreviviera a una caída de 10 metros.
Tras lanzar más de 200 prototipos por las ventanas de los baños de la sede de Casio, finalmente encontraron la solución en el diseño de una «estructura hueca» donde el módulo flota protegido por puntos de amortiguación. Así nació el G-SHOCK DW-5000C. Hoy, esta línea es el estándar de resistencia para militares, buceadores y astronautas, demostrando que la verdadera innovación surge de querer resolver un problema cotidiano.
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